mio madre

Mio madre nun sabía idiomes pero yera tan mimosa... dicíame que con enfotu pues algamar cualquier cosa. Mio madre nun sabía idiomes pero falaba a les freses, facía ensalada rusa y mil tortielles franceses. Mio madre nun sabía idiomes pues pisó poques escueles, ¡y facía un caldu gallego y unes coles de Bruseles...! Mio madre nun sabía idiomes, yera una madre estupenda, facía arroz a la cubana con salsa a la boloñesa. ...Primeros versos del poemario Mio madre, de Aurelio González Ovies, editado por Pintar -Pintar, abril 2010 (Edición en asturiano)

viernes, 24 de agosto de 2012

FÁCIL: CEBOLLAS RELLENAS

Un plato ligero.
Hoy, 24 de agosto, se celebra el día de San Bartuelo. En Viodo. No os contaré mucho de esta fiesta, no quiero ser pesada, el año pasado ya os comenté, con la receta de las rosquillas. Os dejo un texto de A. G. Ovies que define el pueblo y el cariño que le tenemos.

Y publico unas cebollinas rellenas muy fáciles y poco calóricas. Están preparadas con cebollas nuevas asturianas, regalo de mis primos Lolo y Mari. Es un plato baratín y muy sabroso. Las podemos rellenar con bonito y prepararlas así, o de morcilla . Esta vez son más sencillas y rápidas.

Espero que os gusten y desear unas fiestas felices a todos los que tengan a San Bartolomé de patrono.




Siempre creí que el viento nacía en Viodo. Pensé que el mundo en Viodo terminaba. Viodo era para mí el paraíso. Allí conocí el fuego y probé el agua. A Viodo yo le debo el pan caliente. En Viodo yo lo tuve todo un día. Viodo estaba tan lejos como un año. El nombre de los seres que no olvido. Los nombres que devora la distancia. Ca Telvina Carola y ca Rogelia. En Viodo apenas hoy me queda nada.

El cementerio donde mi madre duerme. La casería de los antepasados. El altavoz ronco del colchonero. Mi infancia de la mano de Remedios. La esbeltez del depósito, la escuela. El Castañeo, La Huelga y El Pozón. El llanto demencial de María Pacha. El yunque tempranero de la vida. El «Atrevido» atado bajo el hórreo. Las ristras de maíz como hambre fresca. El andaluz con aliento de vino. Las rosas de cien hojas de la huerta. El vaho protector que había en la cuadra.

La tierra que está encima de mi madre. El Estrián, agosto, tierra seca. La «gradia» y el surgir sin fin de las patatas. La claridad camino a Lavandera. El olor de la cal y los orígenes. La acritud del cucho en la antojana. Los altos eucaliptos vigilantes. El hule y la masera adormecidos. Las potas borbollando a fuego lento. El molino y la acequia en casa de África. El Humedal, la fuente, los narcisos. El sendero que sube hasta Bañugues. Atajos que bordean la mañana. La vía y los vagones de la mina. La estatura campesina del mundo. Los bálagos que visten el paisaje. El eco de la «línea» en Entrerríos. Secunda con su burro y las albardas.

El nicho en el que mi madre espera. El humo de la leche que se ha ido. Una mujer de luto con calderos. Una fuente donde lavan y cantan. La habitación cerrada por la ausencia. El rosario susurrado en penumbra. Los viveros tapados con un plástico. La chispa y la alegría de Clarina. El vaso con el perejil reciente. Los tiestos con crisantemos y dalias. El costurero, el huevo de madera. La lata de las cartas y postales. El cofre que guarda unas escrituras. El barreño de cinc, la palangana. Remedios que huele a limpio y a buena.

El eterno descanso de Luz Ovies. La higuera en el camino a casa Amparo. El campo de la iglesia, las campanas. El Bar Central, Ladino y Manolita. Aquel cuadro de «La última cena». La agilidad nerviosa de Marcela. Los estorninos y el ballico de Guerble. El día de la fiesta, las lanchitas. La procesión, la fe en «San Bartuelo». El aceite guardado por si acaso. El perfume a manzana en la panera. El musgo en las juntas de las ventanas. Los primeros tractores que llegaron. Los zapatos que Luis pone en entierros. El traje oscuro, la camisa blanca.

La lápida de Nieves y mi madre. Las vigas donde el tiempo se ahorca a diario. El «forno» donde el humo permanece. El cristal roto con la cinta aislante. La rama del laurel para el cocido. El azafrán y la canela en rama. Las golondrinas crías, su pico abierto. La cortina que había en la carbonera. El armario empotrado inalcanzable. El que cobra lo de las funerarias. El plumier de Adelina para Reyes. El reloj de la comunión. La esfera. La cinta atrapamoscas en el techo. La persona que varea la lana. El gancho con el trozo de tocino. Nori que borda para Albandi sábanas.

El cuerpo de mi madre tras el mármol. La muerte de Pacita, ¡qué lejana! El gesto y la bonanza de Zulima. María Estébana regando ropa al verde. La hoguera en la que queman trapos viejos. Unas astillas dentro de la hornilla. Los piñones que soltaban las piñas. Aquello de «Dios bendiga esta casa». La taza grande para el chocolate. La luz feliz que nunca más he visto. El «rinchar» del carro en la madrugada. La boda, el mismo día, de Jose y de Pilina. La luz sobre el silencio apolillada.

¡Viodo, qué cerca y qué apartado de mi vida. Cuántos sueños cruzando casa Flora. Cuántas noches bajo a los Abanales. Y cuántas Manolo me corta el pelo! Viodo. Ca Llarriba, Llabaxo y ca Santana?


http://www.youtube.com/watch?v=dJ9a9RJ0a4s
Aurelio González Ovies. La Nueva España. 2 de febrero 2007

Para las cebollas, necesitamos


  • 500 gramos de carne de ternera
  • 250 gramos de carne de cerdo
  • 12 cebollas medianas
  • 6 dientes de ajo
  • pisto ( una cebolla, medio pimiento rojo, medio pimiento verde, medio calabacín y 3 tomates)
  • un vaso de vino blanco de buena calidad
  • aceite de oliva
  • sal y pimienta

Elaboración

Picar la carne mezclada.
En aceite fría ponemos los ajos cortados menudinos y los doramos. Añadimos la carne  picada  que habremos salpimentado unos 10 minutos antes. La doramos.
Añadimos el vino y dejamos que reduzca por completo. Ponemos el pisto y mezclamos. Dejamos hacerse el conjunto  unos 10 minutos.
Escurrimos bien , para  dejar enfriar el relleno, la salsa que retiramos la reservamos.  Mientras enfría, pelamos las cebollas, con cuidado de no cortar la base, para que no se rompan al cocer y con ayuda de un ahuecador las vaciamos.
Con una cucharina de café les ponemos el relleno.  Ponemos  la salsa que separamos del relleno en una tartera y le añadimos agua caliente ( si tenemos caldo de carne o pollo, mejor). Colocamos las cebollas con el hueco del relleno hacía arriba y dejamos que se cuezan a fuego lento y moviendo de vez en cuando la tartera para que no se peguen. El relleno no se sale, si tenemos cuidado de que la cebolla no se de la vuelta (aunque se ponga ladeada por la cocción, no se sale).  No remover. En unos 45 minutos estarán hechas. Servimos con patatas fritas, puré de patatas o con lo que queramos, esta vez les puse unas galletinas saladas.
Están muy suaves.
¡¡¡Que vos aprovechen!!!!


15 comentarios:

  1. Me encantan. En un restaurante español por la oficina las hacen de vez en vez y las disfruto un montón. Tendré que buscarme un ahuecador, pues falta esa "herramienta" en casa.
    Besitos,
    Vero

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  2. Hola Labidu
    Es una receta que tengo pendiente hace muchisimo tiempo y me da miedo que no pueda hacer lo que hay que hacer con las cebollas......., creo que despues de leer tu receta y ver tus fotos me voy a animar...... tus fotos se ven deliciosas!!!!!
    sweetcakestoronto
    Gracias por compartir
    miri

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  3. Es una receta estupenda y aunque se haga en muchas partes de España, es muy asturiana.
    La pinta es estupenda y el resultado, seguro que tambíén.
    Besos
    Jorge.

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  4. si ya me gusta la cebolla en la cocina, así tiene que ser una delicia.
    Que buen relleno y que ricas se ven, me han encantado Labidú

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  5. Hermoso texto el de Aurelio, es como estar allí.
    Qué pena que en mi casa no gusten las cebollas ni en pi tura aunque me han dicho, que así rellenas, no saben a cebolla; también me ha encantado la guarnición de galletinas saladas.
    Besos guapa.

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  6. Te han quedado de cine. Es una de las muchas recetas que tengo pendientes de subir, que no de hacer. A mi me gustan mucho de carne, nunca las probé de bonito. Las de morcilla me resultan muy atractivas.
    Bss y buen finde

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  7. Pues se ven estupendas las cebollas preparads asi...me llevo la idea! un beso

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  8. Como me llaman la atención pero nunca me he atrevido a prepararlas.
    Además el relleno es fantástico.
    Besazos.

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  9. que ricas, y sencillas, me encantan!!
    besitos!!

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  10. Qué ricas, rellenas de bonito son el plato favorito de mi hija.
    Me encantó la tarta de peras, la tengo que hacer.
    Tristes pero preciosos los recuerdos del poeta, cuando no te queda nada, hasta la tristeza puede ser bella, besinos!

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  11. Mi querida amiga,que rica recetica, con ese relleno que tiene que tener un sabor de lo mas rico, y dentro de esas cebollas, que con tanto gusto te han regalado tus primos,tu has hecho de ellas unas ricas cebollas una delicia completa,me ha encantado ese texto, que definicion mas hermosas´de ese divino pueblo y sus gentes, no te imaginas como disfruto con ellas,gracias cielo por contarnolas. Un abrazo para ti y para todos los tuyos

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  12. Qué ganitas tengo de probarlas... me pasa como a Thermo: me encantan, pero nunca me he animado a hacerlas.
    Como siempre, con las palabras de Aurelio nos has trasladado a Viodo.
    Un beso grande, guapa.

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  13. M.J.,que pinta mas buena tienen estas cebollinas ,yo nunca las hago porque las prepara mi nuera que son una exquisitez ,asi que me parece que yo no las podria hacer mejor
    Como siempre me parece una preciosidad el texto sobre Viodo
    besinos guapa

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  14. cuando puedas pasate por mi blog que tengo un regalito para ti, besos

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