mio madre

Mio madre nun sabía idiomes pero yera tan mimosa... dicíame que con enfotu pues algamar cualquier cosa. Mio madre nun sabía idiomes pero falaba a les freses, facía ensalada rusa y mil tortielles franceses. Mio madre nun sabía idiomes pues pisó poques escueles, ¡y facía un caldu gallego y unes coles de Bruseles...! Mio madre nun sabía idiomes, yera una madre estupenda, facía arroz a la cubana con salsa a la boloñesa. ...Primeros versos del poemario Mio madre, de Aurelio González Ovies, editado por Pintar -Pintar, abril 2010 (Edición en asturiano)

martes, 10 de diciembre de 2013

BOMBONES CON LECHE CONDENSADA

Económicos, fáciles y ricos.
Entramos en la antesala de las Navidades... Posiblemente, con la difícil situación económica que atravesamos, sean días un poco más tristes y crueles para los que pasan dificultades. Se invita a cada minuto al consumo y deberíamos ser cada vez más sensatos, para no picar en el anzuelo del mercantilismo. Por eso, el preparar nosotros algún dulce navideño es una manera de ahorrar y de saber, además, lo que consumimos.
Hoy os dejo unos bombones estupendos, muy fáciles y rápidos de preparar y bastante baratos; con las cantidades que os apunto, salen un montón. Si los preparamos del tamaño de una nuez pequeña, aproximadamente, nos resultan 75 unidades.

A ver si os gustan.

Para mi amiga Inma.


Un texto de A. G. Ovies, publicado en La Nueva España

Versos por siempre
Palabras para llenar el mundo y hacer al hombre eterno



Versos de oro para la orientación de tu mirada y las palabras que nunca más se digan. Para los adversarios de la desilusión. El mundo está vacío sin poemas que canten la verdad y el misterio de estar vivos aquí, sobre la tierra. Versos que nos mantengan aún con el deseo de amanecer a diario y abrir, de par en par, la vida. Que salvaguarden la blandura del pan y el linaje esponjoso de las frutas. Y oculten el aroma de los días de frío junto al fuego. Y nos hagan seguir, muy pese a todo, en pos de la armonía y la belleza.

Versos que actualicen la pena de quien incide en crímenes y oscurezcan sus noches más que la soledad y la tristeza. Más que la desazón y la tortura. Más que la enfermedad y el infortunio. Que filtren en su carne como un tatuaje atroz de maldición rotunda y le pudran la sangre y le roan la lengua. Poemas que nos cambien de pronto, por completo, que nos vuelquen el corazón y rompan definitivamente las torpes ataduras que nos prenden. Que nos cieguen los ojos con luz desprevenida y amor en hebra.

Versos que permanezcan hasta la última rama de la genealogía, mientras que exista un pájaro, un águila, una estrella. Y prolonguen el brillo de nuestra brevedad, los frágiles vestigios de la ralea humana. Y expliquen el por qué de nuestra condición y nuestra decadencia. El por qué de lo que somos y de lo que nos une. Que sean testimonio de lo que no supimos amar como debiéramos. De lo que no quisimos honrar como podíamos. De cuanto no entendimos ni miramos tan solo. Poemas donde se oiga cómo afloran las fuentes. Cómo acuden puntuales los ocasos. Cómo abre sus pétalos el sol de primavera.

Poemas desde hoy hasta la libertad. Mensajes que esparzan como una bruma dócil la manida esperanza, necesaria esperanza de integridad y épocas, de proyectos y rutas que generen resuello y lucidez y júbilo. Vocablos nuevos, tentadores y ardientes, capaces y certeros. Ajenos a las riendas del poder y a las falsas promesas. Poemas que apetezcan como un abrazo hondo, como un cuerpo muy joven, como un susurro grato, como un soplo de aire, como agua muy fresca. Versos que nos inquieten y nos derrumben, que nos ensueñen como nanas de antaño, como lugares gratos, como lustros muy prósperos, como voces abuelas.

domingo, 1 de diciembre de 2013

LENGUADO RELLENO MARISCADO, AL HORNO


Después de tantas recetas dulces, hoy vamos a algo salado. Una propuesta que bien puede servir para estas fiestas que se acercan y que, aunque necesita un poco de nuestro tiempo, no resulta muy complicada de realizar. Podemos utilizar lenguados, andaricas (nécoras), mejillones y almejas de los congelados, queda también muy sabrosos.
Nuestra madre preparaba los lenguados rellenos y nos ponía una cazuela de barro sobre la mesa para que nos sirviésemos directamente de ella. Así se mantenía más tiempo caliente el conjunto. Por cierto, la bandeja en la que hoy presento el plato es un regalo que le hicieron para su boda.




-.
El día 3 de diciembre, se celebra el día de la discapacidad. Soy de las personas que opinan que `los días´ pueden ser útitles para concienciar un poco a la sociedad de los problemas que diariamente afectan a muchas personas. Ojala las autoridades, los gobernantes, los que tienen el poder, se sensibilicen y dejen de restar ayudas, subvenciones y cualquier tipo apoyo. Por desgracia, este colectivo es uno de los más perjudicados y solapados en estos malos tiempos económicos, los recortes están dejando muy desamparados a miles de ciudadanos sin poder adquisitivo y con discapacidades invalidantes. Vaya desde aquí todo mi respeto por ellos y mis palabras de ánimo.

Un poema de A. G. Ovies, de su último libro, `Versonajes´, ilustraciones Ester Sánchez, editorial Pintar- Pintar.

Pepe




sábado, 23 de noviembre de 2013

PUDIN DE CASTAÑAS




¡¡¡Qué ricas están las castañas!!! Cocidas, magostadas (asadas), en tartas y, cómo no, en pudin. La receta me la dio mi prima Mari, a la que le encanta cocinar y deja buena herencia de su saber a sus hijas, excelentes cocineras las dos. También quiso hacerme partícipe y me regaló una extensa lista de recetas, recopiladas a lo largo de los años en una libreta. Me hizo una ilusión tremenda y ella lo sabe. Besos desde aquí, guapa.
El pudin llena bastante, por eso las raciones tienen que ser pequeñas. Poco pero bueno, inmejorable, ¿verdad? Espero que os guste.

  • Por cierto, no está de más recordaros (seguro que ya lo sabéis, pero, por si acaso sirve el consejo) que, peladas, congelan perfectamente. Aprovechando la temporada, las guardo en paquetinos de medio kilo, cocidas en agua hirviendo con un chorrín de anís, unos anisinos molidos y un pellizco de sal, y el resto del año las preparo en cualquier momento.







Un poema de A. G. Ovies
Otoño en flor



(AGO. Ocre y silencio. Valdemurio. 2011)


Hojas caídas.

Mis pies sobre el otoño.

Sobre mí, el tiempo.

sábado, 16 de noviembre de 2013

PASTEL DE CALABAZA Y QUESO


A pesar del poco tiempo que le puedo dedicar al blog en estos últimos meses, intento publicar los postres de temporada que, en mi opinión, merecen la pena. Esta vez le toca a la calabaza, pues además está en su mejor momento.
Y hoy, os dejo un pastel estupendo para cualquier celebración. Muy suave y con un aspecto muy apetitoso. La calabaza le da ese tono tan guapo y a quienes no les guste su sabor -sé que a varias amigas no les va- debo deciros que apenas se nota, incluso se aprecian más el resto de ingredientes.

Un poema de A. G. Ovies:
Fisonomía de Occidente
         atardecer.jpg                                                                                                                         


Mi voz sube al ocaso su mirada.

Mis ojos hoy se posan al poniente.

Mirándote percibo por qué el cielo

derrocha tanta púrpura al perderse.

Belleza que una abuela tiende al verde.

Cordales que amurallan el futuro.

Aspas que roturan el horizonte.

Sendas que peregrinan por las brañas.

Paneras donde curten los anhelos.

Colmenas donde los brezos destilan.

Siluetas de ganado entre la niebla.

Aldeas con carácter de pizarra.               

El corzo joven que olfatea el mundo.

El acebal que no conoce el tiempo.

Parajes donde sólo ha entrado el eco.

Molinos que esperan un grano de agua.

Vegas que no han cansado de su sombra.

Cangas que han renunciado a distanciarse.

Ríos que jamás han retrocedido.

Montañas que nunca dieron la espalda.                   

Minas como mujeres ya maduras.

Viñedos que se trenzan a la vida.

Lagos donde la altura desahoga.

Pantanos donde aún suenan campanas.

Acantilados que bajan al norte.

Poblados que se apiñan en el vértigo.

Poblados con la mar hasta los hombros.

Poblados con los pies sobre las playas.

La luz indiana de la atardecida.

Los monasterios con su gesto lánguido.

La cal viva que viste el cementerio.

El corredor donde airean las sábanas. 

El aroma rural del mediodía.

La plata de los peces en las lonjas.

El volumen tan viejo de los quesos.

La hora lenta en que tornan las lanchas.

Dólmenes con su soledad a cuestas.

Concejos nietos de la artesanía.

La antigua arquitectura de los campos.

El castreño solar de la esperanza.

Qué más puede pedírsele a la tierra,

qué menos esperar de esta vertiente.

Mirándote comprendo por qué el sol

quiso morir a diario en occidente.


(Texto leído en Teatro de Tineo. Noviembre de 2006)

jueves, 7 de noviembre de 2013

PASTEL DE HIGOS Y MANZANA

Dedicada a mi amiga Mariló, en del día de su cumpleaños. Mucha dicha, guapa.
Ya casi se termina la temporada de higos y no quería dejar pasar por alto este pastel. Me parece que es de los de repetir, nada dulzón y, curiosamente, predomina, entre todos, el sabor de la avellana. Muy fácil de hacer y mejor si la dejamos de un día para otro, en la nevera.
Aquí os la dejo, a ver qué os parece.

Estos días, en nuestra región y, en especial, en toda la familia minera, se pudo apreciar la complicidad y la unión ante el dolor por el trágico accidente en el que perdieron la vida varios trabajadores. Me apena, me llega al alma la tristeza y desde aquí mando un abrazo a quienes lloran y sufren por ellos. Estas hermosas palabras de mi amiga María Rosa Serdio, definen perfectamente el sentimiento más profundo. Os las regalo, con su permiso.
 Grande, Rosa, muy grande tu texto y tu persona: 


 NIEVE NEGRA 

Foto: NIEVE NEGRA
Mª Rosa Serdio
Ha nevado toda la mañana sobre la pena negra de los mineros.
Ayer, como tantas otras veces, la realidad del mundo de las sombras salió a la superficie con su guadaña recién teñida de sangre sorprendida.
He escuchado tantas historias paralelamente iguales en todas latitudes. He estudiado en la plazuela de pozo Fondón, a la luz de una bombilla trémula, mientras mi padre repartía la herramienta para el turno y yo esperaba su compañía, vestido de mahón ennegrecido y oliendo a grasa de martillo picador, para acercarme al autobús en el que yo iba camino de la salvación.
He lavado, como hicieron mi abuela y mi madre, durante años consecutivos ropa de mina con sosa cáustica y cepillo de raíz, a mano, con agua hirviendo antes y cortante de fría en el aclarado en el lavadero de mi pueblo.
Hemos compartido, cuando niños, la penurias de los tiempos de las largas huelgas, de las enfermedades asolando las familias, de los llamados accidentes de trabajo...mientras crecíamos escuchando historias de apoyo, heroicidad, solidaridad, riesgo y humana vecindad siempre con el miedo al grisú rondando por los espacios donde se esconden los pájaros vigías de la existencia.
Otra vez el gas ladrón nos ganó ayer la batalla. Otra vez hoy tampoco cantan los pájaros.
Descanso para los mineros muertos en el paraíso de las aves vigilantes.
                               


Ha nevado toda la mañana sobre la pena negra de los mineros.


Ayer, como tantas otras veces, la realidad del mundo de las sombras salió a la superficie con su guadaña recién teñida de sangre sorprendida.



He escuchado tantas historias paralelamente iguales en todas latitudes. He estudiado en la plazuela de pozo Fondón, a la luz de una bombilla trémula, mientras mi padre repartía la herramienta para el turno y yo esperaba su compañía, vestido de mahón ennegrecido y oliendo a grasa de martillo picador, para acercarme al autobús en el que yo iba camino de la salvación.

He lavado, como hicieron mi abuela y mi madre, durante años consecutivos ropa de mina con sosa cáustica y cepillo de raíz, a mano, con agua hirviendo antes y cortante de fría en el aclarado en el lavadero de mi pueblo.

Hemos compartido, cuando niños, la penurias de los tiempos de las largas huelgas, de las enfermedades asolando las familias, de los llamados accidentes de trabajo...mientras crecíamos escuchando historias de apoyo, heroicidad, solidaridad, riesgo y humana vecindad siempre con el miedo al grisú rondando por los espacios donde se esconden los pájaros vigías de la existencia.

Otra vez el gas ladrón nos ganó ayer la batalla. Otra vez hoy tampoco cantan los pájaros.

Descanso para los mineros muertos en el paraíso de las aves vigilantes.

Mª Rosa Serdio

jueves, 24 de octubre de 2013

TERESITAS DE SARTÉN



Esta vez la receta es de un libro de cocina antiguo: La moderna economía, de Carmina Fernández de Rivera, 1959, 5ª ed. Y se lo tengo que agradecer a otra buena amiga, sabía que lo cuidaría muy bien y me lo hizo llegar, acompañado de muchos más. Decir que me tocó el corazón es quedarme corta, seguro que si os gustan los libros, entenderéis muy bien este sentimiento. Gracias, Conchita, disfruto mucho leyendo las recetas, aunque me sea imposible publicar más a menudo. Pero ya iré poniendo las que sean fáciles y rápidas.
Gracias también a todas esas buenas personas que me rodean y me miman, y demasiado. Un beso.

La receta, unas teresitas de sartén, fáciles, económicas y rápidas de hacer, más aún de comer, pues si las hacéis, ya me contaréis.




Un poema de A. G. Ovies, de su último libro, Versonajes
FRUELA


Qué raro que tarde tanto...,



qué raro que no volviera,
si dejó las zapatillas
como otros días a la puerta.
Si se marchara de viaje,
me limpiaría la caseta
y me daría comida
y un bote con agua fresca.
Hace un mes que no aparece;
ya olfateé en la taberna,
no lo han visto ni en el pozo
ni en el bosque ni en la era.
Voy a a esperar unos días
y a ver si alguien me orienta.
Voy a recorrer el pueblo
y a llegarme hasta la iglesia.
La última vez, me parece, 
cuando le dolían las piernas
lo llevaron dos señores
de una furgoneta negra.
Y allí está noche tras noche
ladrando y aullando Fruela,
entre un blanco cementerio
y una sola y vieja escuela.   


lunes, 14 de octubre de 2013

ROSQUILLAS DE LIMÓN, muy fáciles




Dicen los que saben del tiempo que poco a poco los días se tornarán más otoñales. Y con el frío propio de la estación, cada vez apetecen más los fritos dulces acompañando una rica taza de chocolate o un cafetín. 
Hoy, os dejo unas rosquillas de limón que a nosotros nos gustan mucho. La receta es de Pilar Ovies, una conocida cocinera de raíces luanquinas, de su libro Tu cocina. Son muy fáciles de hacer y si contáis con la suerte de tener a mano limones caseros o ecológicos, descubriréis el aroma que desprenden al freír y el intenso sabor a este rico cítrico.
 A ver qué os parecen.

Os dejo un texto de A. G. Ovies, publicado en La Nueva España.

 LO QUE CABE EN UN NOMBRE

Bañugues, desde el antiguo Rompeolas.
Fotografía gentileza  de Nieves, Dulce y salado. Luz y color, gracias amiga
                                                                                                                                   (A Pepe, el de La Ribera, in memóriam)

Fue pronto, muy temprano. Pero tuvimos tiempo de despedirnos (lo de los funerales, puro trámite, como afirmabas tú muy a menudo). Me cogiste la mano y me pediste que te firmara un libro y te diera las gafas. Fue tan pronto que ni yo lo creía ni tú te lo esperabas. Pero hubo unas horas todavía y mientras recordamos aventuras y trances, yo medía lo mucho que cabe en un nombre, en cuánto te llevabas o se quedaba en mí, entre tu despedida y mi existencia.

La vida entera, la vida paso a paso, la cortedad del tiempo, la longitud del frío, las noches del verano, la playa de Bañugues, el fuego y la queimada, el sol sobre Moniello, las cunetas con cherva, los retos de la infancia, las fiestas de San Jorge, tu molino y la ñora, tu cara con las pecas, los domingos del Camping, tu casa en La Ribera.

Los años de instituto, tu vocación de escuela, la luz del Rompeolas, aquel viaje a los Lagos, tu apego a las hogueras. Los Stukas y Cuélebre, las romerías que hicimos, las obras de teatro, las carrozas, el Club, la iglesia vieja. Nuestra estancia en Santiago, las uvas de O Grobe, las vistas desde Vigo; las Cíes, la juventud, los sueños, la quietud de la ría y las mejilloneras.

Tu puerta abierta siempre, los sábados del Valpa, la época del Brumel y del Andros, el pop de Ricchi e Poveri, los días de los 80. La Marina, El Tomillos, Los Panchos y Mecano, las bravas, las mistelas. La colección de pósters, los guateques del Pósito, los primeros cassettes, las pandillas de siempre, las de los veraneantes. El brillo de la edad y las verbenas.

La lanchas y el cigarro, las risas con Maruja, las tardes con Teresa. La siesta tan sagrada. El olor del salitre y el tufo de la brea. El musgo de la rampa. La voz de las gaviotas. Las grandes caminatas. El Brisamar, las rocas del Fornón, la luna en Roballera, las brasas, las sardinas, las guitarras, alguna bronca que otra, algún enfado, algún capricho y muchas, muchas confidencias.

Cabe todo en un nombre. No somos más que un nombre. Tú estabas en la cama y yo pensaba: no puede ser tan rápido, no puede ser así. Pero así fue. Ahora estarás por siempre sobrevolando el turno de las horas, ceniza entre tu casa y las mareas.