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| Preparada con manzanes asturianes y decorada a al antigua usanza |
No se si pasaba en vuestras casas como en la nuestra pero, aquí, la fruta que se comía en nuestra niñez era, casi siempre, la que se recogía en las huertas. Por eso, en el momento que los manzaneos se llenaban de manzaninas, ricas y crujientes, la imaginación de las madres, tías y abuelas, desbordaba para aprovecharlas al máximo. Dulce, mermelada, bollines, tartas, tortas, frixuelos rellenos... en cada cocina se olía su rico aroma.
Las manzanas que se recogían a mano, aguantaban en los desvanes o en los horreos, de una en una sobre sacos en el suelo, y con suerte, duraban hasta las Navidades. Por aquí se decía eso de
"en Navidá, de una manzana, la mitá"
Reme era una prima de mi madre, pero que desde la niñez, por los avatares de la vida, se criaron juntas y, más que prima, era como su hermana mayor. Le tocaba cocinar en ocasiones y le gustaban mucho las cosas dulces. (A modo de anécdota, decía bromeando, que
"se quería morir de una fartura de galletes de coco"...) Con les nates de la leche hacía esta tarta de manzana que acompañaba de crema pastelera. Más adelante, al no tener a mano les nates la preparaba con margarina, el sabor ya no es lo mismo, pero sale igualmente rica.
El mal Parkinson se enamoró de ella y la fue conquistando poco a poco hasta que nos la robó para siempre, hace 16 años. Pero no pudo con su esencia, que se quedó aquí, perfumando nuestra vida, por siempre.
Hoy publico la tarta de manzana, decorada como la hacía, pero más adelante haré más cosines suyes y os contaré más de ella.
Os presento su tartina, muy fácil y rápida.